En Santander se reportan aproximadamente 110 casos anuales de hepatitis B y C

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Las hepatitis víricas (A, B, C, E y D) son enfermedades infecciosas que afectan el hígado, generando inflamación en el tejido que lo conforma; pueden tener diferentes presentaciones clínicas, desde ser asintomáticas hasta potencialmente mortales por el daño que generan en este órgano y su funcionamiento, así como por la predisposición a cáncer de hígado (virus de las hepatitis B y C) donde hasta 30 de cada 100 personas adultas con infección crónica pueden llegar a desarrollarlo.

De acuerdo con cálculos del Observatorio de Salud Pública de Santander (OSPS), en el período 2012 a 2014 Santander ha notificado al Sistema de Vigilancia en Salud Pública en promedio 110 casos por año de hepatitis B y C; con una incidencia acumulada de 16,2 casos por 100.000 habitantes, sin diferencias por sexo. En el 2014, los municipios que registraron las tasas más altas por estos tipos de hepatitis fueron: Páramo, Macaravita y Guadalupe.

Silvia Plata Vanegas, Coordinadora Científica del OSPS destacó que “más del 80% de los casos reportados de hepatitis se presentan en habitantes del área urbana, y 51 de cada 100 casos se presentan en personas afiliadas al régimen contributivo, esto no excluye a las personas del área rural ni del régimen subsidiado pero genera sospechas de subregistro de este evento fuera del área urbana y en servicios de salud que atienden a personas de otros regímenes de afiliación”.

Añadió además que “todos los casos son confirmados por laboratorio, encontrándose que aproximadamente 97 de cada 100 casos son de hepatitis B, la cual se produce por transmisión durante el embarazo (madre-hijo) o por exposición a sangre o líquidos corporales infectados (secreción vaginal, semen, saliva, líquidos menstruales); y generalmente en la fase aguda no se presentan síntomas; y de experimentarse, puede ser coloración amarillenta de la piel y ojos (ictericia), orina oscura, fatiga y cansancio extremo, dolor abdominal, náuseas y vómito, y en algunos casos insuficiencia hepática aguda que puede llevar a la muerte”.

Entre las recomendaciones para la prevención de la enfermedad se sugiere vacunación contra hepatitis B y A; para la hepatitis B y C las prácticas de seguridad en el uso de inyecciones, sexualidad segura y responsable (menor número de compañeros y uso de protección de barrera (preservativos); para la hepatitis A y E sistema de agua potable, manejo de aguas residuales y lavado de manos y de frutas y verduras.

En el día mundial de la hepatitis que se celebra cada 28 de julio, la Organización Panamericana de la Salud «hace un llamado a los formuladores de políticas, los profesionales sanitarios y la población para que ‘conozcan las hepatitis y actúen ya’. Asimismo, busca instar a las personas a que se informen sobre la infección, tomen medidas positivas para saber si están infectadas mediante la realización de pruebas, y busquen tratamiento para reducir las muertes evitables por estas infecciones prevenibles y tratables».

Oficina de Comunicaciones OSPS

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